viernes, 15 de abril de 2011

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Se encuentra una nueva diana prometedora para una vacuna contra el VIH

Un equipo de científicos ha comprobado en animales que es posible ofrecer protección frente a varios subtipos distintos del VIH
Miguel Vázquez - 13/04/2011
El bucle V3 [o región V3] de la glicoproteína de la envoltura del VIH tipo 1 (VIH-1) desempeña un papel en la infección del virus al unirse a un correceptor de la célula diana, como el CCR5 o el CXR4, según la cepa viral. Las características de esa región del VIH la han convertido en uno de los principales focos de investigación en este ámbito. No obstante, esta zona proteica presenta una elevada variabilidad estructural, lo que la convierte en un objetivo muy escurridizo para las respuestas inmunitarias, naturales o inducidas por una vacuna.
Sin embargo, a pesar de su variabilidad, determinados parámetros estructurales se conservan para permitir a la región V3 mediar en determinadas funciones de importancia en el proceso infectivo, por lo que cabe esperar que si se consigue inducir una respuesta inmunitaria contra esa región, sería eficaz frente a distintas cepas virales.
Esto es lo que parecen sugerir los resultados de un estudio realizado con monos macacos, publicados en la edición digital de PLoS One, y que han demostrado que los anticuerpos específicos de la región V3 de un subtipo del VIH fueron capaces de ofrecer protección frente a otro subtipo distinto.
Dicho anticuerpo provenía de una persona infectada por el subtipo AG del VIH-1 y los autores sabían que se uniría a una porción de la región V3 del virus, lo que podría evitar que este infectara las células, pero ignoraban si lograría evitar la infección por un subtipo diferente. Así, en su estudio, el equipo de investigadores inyectó una preparación de millones de anticuerpos monoclonales a un grupo de monos macacos y, posteriormente, los expusieron a una variante del VIHS (virus híbrido que se comporta como el VIH en estos animales) elaborado a partir del subtipo C del VIH-1.
Los resultados fueron sorprendentes, ya que todos los monos tratados quedaron protegidos frente a la infección por VIHS, mientras que todos los macacos que no recibieron el anticuerpo adquirieron el virus tras verse expuestos al mismo.
Ruth Ruprecht, responsable principal del estudio, afirmó al respecto: “Es la primera vez que un anticuerpo monoclonal creado contra un subtipo del VIH ha proporcionado una protección completa frente a un virus de otro subtipo completamente diferente, al menos en modelos con animales”. “Estudios anteriores habían demostrado que estos anticuerpos neutralizantes podían proteger a los monos frente a la infección de un subtipo, pero (...) no estaba claro si dichos anticuerpos serían eficaces ante cepas distintas. Ahora tenemos una respuesta”.
La investigadora destacó la importancia de que las vacunas contra el VIH sean capaces de ofrecer protección frente a diversos subtipos del VIH-1, cuya predominancia cambia según la región del mundo. Resulta especialmente importante que estas vacunas sean eficaces frente al subtipo C, el responsable de casi el 60% de todos los casos de sida en el mundo y el predominante en el África subsahariana, la India y China. En muchas partes del planeta, el subtipo C se ha combinado con el B, pero mantiene una proteína de la cubierta propia del subtipo C.
Es poco probable que la técnica de tratamiento con anticuerpos empleada en el estudio confiera una protección prolongada frente al VIH-1 porque los anticuerpos no permanecen activos en el organismo durante mucho tiempo. Sin embargo, el reto ahora es conseguir una vacuna capaz de generar una respuesta de anticuerpos específica de la región del V3 compartida por virus de distintas cepas. Un modo de lograr esto sería desarrollando pequeñas moléculas que reproduzcan esta zona especial en la región V3, de modo que el organismo prepare una respuesta inmunitaria frente a ellas que le ayude a rechazar en el futuro una infección por VIH en caso de verse expuesto al virus.
Este ensayo ha demostrado que, después de todo, es posible convertir una región especial del bucle V3 en un objetivo principal de una vacuna

Juventud, amor y sexo sin límites

IPS
"La diversidad de valores es tal y la diversidad de personas actuando y
moviéndose en función de la sexualidad es tal, que hay de todo", dijo. No
obstante, una encuesta realizada en 2009 por la Oficina Nacional de
Estadística (ONE) a una muestra de ...
<http://www.ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=97976>
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<http://news.google.com/news/story?ncl=http://www.ipsnoticias.net/nota.asp%3Fidnews%3D97976&hl=es&geo=us>

EASL 2011: Una combinación experimental de dos fármacos orales anti-VHC se muestra prometedora en dos ensayos clínicos

La terapia podría prescindir del uso de interferón pegilado
Juanse Hernández - 14/04/2011
La investigación y el desarrollo de nuevos medicamentos contra el virus de la hepatitis C (VHC) se encuentra en plena efervescencia. Se espera que los dos primeros fármacos más avanzados en su desarrollo –telaprevir y boceprevir– reciban su aprobación de comercialización a lo largo de 2011 y que un buen número de medicamentos puedan también obtenerla en los años sucesivos, si los ensayos clínicos actualmente en curso acaban confirmando su seguridad y eficacia.
El nuevo arsenal terapéutico que está en camino supondrá, con toda probabilidad, un cambio de rumbo de la epidemia de hepatitis C, incrementando las probabilidades de curación para una enfermedad que afecta, a escala mundial, a 130 millones de personas.
Muchos de los nuevos medicamentos orales de acción directa contra el VHC (llamados así porque inhiben la replicación del virus actuando de forma directa contra dianas virales específicas) deberán emplearse, al menos en los próximos años, en combinación con la terapia actual: interferón pegilado, ribavirina o ambos.
Dadas las limitaciones del tratamiento estándar contra la hepatitis C, en cuanto a eficacia y tolerabilidad, resulta crucial la puesta en marcha de ensayos clínicos que evalúen, desde sus primeras fases, el uso combinado de medicamentos experimentales que actúen sobre distintas dianas del ciclo vital del VHC. Conscientes de la relevancia del desarrollo conjunto de fármacos para infecciones como el VIH o el VHC, las agencias reguladoras están realizando recomendaciones dirigidas a guiar a los laboratorios farmacéuticos en el proceso de investigación y desarrollo de dos o más fármacos experimentales para ser utilizados en terapias combinadas innovadoras (véase La Noticia del Día 04/01/2011).
Contar con combinaciones de fármacos orales anti-VHC que prescindan del empleo de interferón pegilado y ribavirina es especialmente importante para aquellas personas en las que el uso del tratamiento estándar está contraindicado o para las que lo recibieron en el pasado pero no consiguieron una respuesta virológica sostenida al mismo.
En este sentido, durante el 46 Encuentro Anual de la Asociación Europea para el Estudio del Hígado (EASL 2011), celebrado recientemente en Berlín (Alemania), han sido presentados los resultados de un ensayo de fase IIa, que evaluó la acción sinérgica de una combinación de dos fármacos orales contra el VHC: el inhibidor del complejo de replicación NS5A BMS-790052, y el inhibidor de la proteasa BMS-650032, ambos propiedad del laboratorio farmacéutico Bristol-Myers Squibb.
El estudio incluyó a 21 participantes monoinfectados por el genotipo 1 del VHC (uno de los que responde peor a la terapia estándar) que fueron respondedores nulos a un tratamiento anterior [aquellos pacientes que no obtienen una reducción de, como mínimo, 2log después de 12 semanas de tratamiento]. El ensayó contó con dos brazos: en el grupo A (n= 11), los participantes recibieron durante 24 semanas sólo la combinación experimental, es decir, 60mg de BMS-790052 una vez al día y 600mg de BMS-650032 dos veces al día; en el grupo B (n= 10), a los pacientes se les administró, también durante 24 semanas, la misma combinación junto con 180 μg/semana de interferón pegilado alfa-2a (Pegasys®) y ribavirina (entre 1.000 y 1.200mg al día según el peso).
Aproximadamente el 80% de los pacientes en el grupo A y el 40% en el grupo B eran hombres; la mayoría eran de etnia blanca, con una mediana de edad de unos 55 años. Casi un 90% de los participantes eran portadores del genotipo CT o TT cerca del gen IL28B, cuya presencia predice una peor respuesta al interferón pegilado (a diferencia de los pacientes que presentan el polimorfismo CC, que se asocia a una tasa más elevada de respuesta).
El objetivo principal fue determinar la proporción de personas que lograron la indetectabilidad del VHC (<10 UI/mL) 12 semanas después de finalizar el tratamiento (o respuesta virológica sostenida a la semana 12 [RVS12]).
Los resultados muestran que, entre los 11 pacientes que tomaron sólo la combinación experimental de BMS-790052 y BMS-650032 (grupo A), 7 (63,6%) tuvieron una carga viral indetectable a la semana 4 (respuesta virológica rápida); 5 continuaron indetectables al final del tratamiento, de los cuales cuatro (36%) alcanzaron la respuesta virológica sostenida a la semana 12, y uno experimentó una recidiva 4 semanas después de concluir la terapia.
En el grupo B, de los 10 participantes que tomaron la combinación cuádruple (BMS-790052, BMS-650032, interferón pegilado y ribavirina), 10 pacientes (100%) lograron una respuesta virológica sostenida a la semana 12, y 9 (90%) mantuvieron dicha respuesta hasta la semana 24. 
En cinco pacientes del grupo A de entre un total de seis que experimentaron un rebote viral mientras tomaban el tratamiento, se consiguió reducir la carga viral hasta niveles indetectables al añadir la terapia estándar. Las pruebas de resistencia revelaron en todos los casos la emergencia de mutaciones virales de resistencia tanto a BMS-790052 como a BMS-650032.
El efecto secundario comunicado con más frecuencia fue diarrea (71,4%) de intensidad leve-moderada. Seis participantes presentaron elevaciones de los niveles de la enzima hepática alanina aminotransferasa [ALT]. No se produjeron en ninguno de los dos grupos efectos secundarios graves o interrupciones como consecuencia de las reacciones adversas.
En sus conclusiones, los investigadores afirman que sólo el uso de estos dos nuevos antivirales de acción directa experimentales proporciona tasas importantes de respuesta virológica sostenida en ciertos pacientes en situaciones clínicas difíciles de tratar. Añadir interferón pegilado y ribavirina a la combinación experimental reduce las probabilidades de desarrollar mutaciones de resistencia y confiere un tasa del 100% de respuesta virológica sostenida a la semana 12.
Con el fin de validar los resultados obtenidos en este ensayo, los promotores prevén inscribir cohortes adicionales de pacientes.

Nuevos datos apoyan el cribado del cáncer anal en personas con VIH

Un centro de Miami halla una alta tasa de células precancerosas y dos casos de cáncer entre sus pacientes
Xavier Franquet - 15/04/2011
A pesar del aumento de casos de cáncer anal -asociado a la infección por el virus del papiloma humano (VPH)- entre personas con VIH, en la actualidad no existe un consenso internacional sobre la idoneidad de la realización de un cribado sistemático para detectar y prevenir esta dolencia en dicha población. Algunos expertos cuestionan la validez de los métodos usados hoy en día, su elevado coste o la complejidad para llevarlos a cabo. Los hay que, además, sostienen que ningún estudio a largo plazo con grupo control ha demostrado que el tratamiento de las lesiones precancerosas reduzca significativamente el riesgo de progresión a cáncer anal.
No obstante, un número creciente de expertos contrarrestan estos argumentos señalando que todos los datos disponibles sugieren con firmeza que el tratamiento temprano de las lesiones anales muy probablemente tenga beneficios similares al de las lesiones de cuello de útero en mujeres. Su tratamiento sí ha demostrado disminuir la progresión a cáncer de ano.
Al margen de estas consideraciones, existen otras razones de tipo ético. Los datos que se van conociendo dan cuenta del aumento de casos de esta neoplasia maligna entre personas con VIH año tras año, lo que no deja margen para esperar el resultado de estudios a largo plazo. Un grupo estadounidense de investigadores liderado por P. Patel publicó el año 2008 en Annals of Internal Medicine las siguientes tasas de incidencia por 100.000 persona-años: 19,0 en el período 1992-1995; 48,3 en el 1996-1999 y 72,2 en el 2000-2003. Anteriormente, un estudio de cohorte del equipo de J.M. Palefsky mostró que hasta un 49% de hombres homosexuales y bisexuales desarrollaron displasias de alto grado durante un período de 4 años en comparación con un 17% de hombres gais y bisexuales sin VIH.
El equipo de Miami (EE UU) responsable de la investigación que ahora se publica en el número del 1 de abril de la revista Aids Patient Care and STDs ofreció efectuar un cribado de cáncer anal a 160 hombres que acudían a la clínica de VIH del Centro Médico para Asuntos de Veteranos de dicha ciudad, entre febrero y julio de 2006. Un total de 131 accedieron a participar en el estudio.
Dos fueron las técnicas usadas: la citología anal (conocida también como prueba de Papanicolau), que consiste en la extracción de células rectales y anales mediante un frotis; y la anoscopia de alta resolución, para ver y realizar una biopsia de las lesiones anómalas detectadas previamente con la citología.
La edad de los participantes osciló entre 29 y 80 años (edad mediana: 49 años). Un poco más de la mitad eran negros y alrededor de un 15%, latinos. La mayoría de ellos dijeron ser sexualmente activos y un 40% aseguraron haber mantenido relaciones sexuales anales. La mitad tenían historia de enfermedades de transmisión sexual.
Un factor que en otros estudios se ha asociado con la presencia de lesiones de este tipo es el hecho de tener un recuento bajo de linfocitos CD4. Entre los participantes de este ensayo, un 43% mostraba recuentos de CD4 por debajo de 350 células/mm3, a pesar de que el 75% tomaba terapia antirretroviral.
De los 131 que accedieron a participar en la investigación, un total de 33 fueron descartados por no haberse obtenido suficientes células mediante la citología. Entre los 98 restantes, un 52% presentaban células anómalas. En 33 casos se requirió examinar más dichas células con el uso de la anoscopia de alta resolución.
En treinta y una de las 33 personas se detectaron lesiones precancerosas mediante el empleo del anoscopio, siendo displasias de alto grado más de la mitad. En dos casos se diagnosticó cáncer anal. Según los autores, estas cifras demuestran la necesidad de un cribado mediante el uso de la citología anal, puesto que un 15% del total de los pacientes del centro tenían lesiones cancerosas o precancerosas graves.
Cuando se compararon los pacientes con displasias de bajo grado con aquellos con lesiones precancerosas graves (displasias de alto grado), estos últimos tenían recuentos de CD4 significativamente más bajos (p= 0,03) y cargas virales más altas (p= 0,005). Sin embargo, no fueron factores predictivos significativos el historial de sexo anal, de infecciones de transmisión sexual, el número de parejas sexuales en los 12 meses previos o el hecho de estar tomando terapia antirretroviral de gran actividad (TARGA).
Los responsables de esta investigación concluyen: “Hasta que no haya un consenso respecto al cribado con citología anal, es importante que los pacientes con VIH sepan que tienen un mayor riesgo de desarrollar cáncer anal. Los médicos de VIH deberían considerar la salud anal como un tema prioritario para tratar con sus pacientes”.
En España, algunos centros, sobre todo en grandes áreas urbanas, están ofreciendo la realización de un cribado a sus pacientes, pero lamentablemente no está disponible en la mayoría de hospitales.
Cabe señalar también que, al contrario de lo que se cree, el cáncer anal no solo afecta a hombres que han tenido relaciones sexuales anales. Estudios de cohorte han identificado lesiones anales precancerosas tanto en mujeres como en varones sin historial de sexo anal. Es por ello que muchos especialistas están a favor de un cribado universal entre las personas con VIH.

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